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¦ Citas ¦ El Golem


« El golem »
Robert Holdstock (goodreads)

  • Sólo sé que mi cuerpo yace dormido en la cama y que mis sentidos se han separado y ya nada los une a él.
  • De repente quiero preguntar quién es «Yo»; y es entonces cuando me acuerdo de que ya no poseo órgano alguno con el que formular preguntas, y temo que esa estúpida voz vuelva a despertar y comience desde el principio el eterno interrogatorio sobre la piedra y la grasa. Y así me alejo.
  • De una boca invisible fluían palabras, revivían y venían hacia mí. Se volvían y cambiaban ante mí, como esclavas vestidas de colores, y después caían al suelo o desaparecían como el vapor irisante en el aire y hacían sitio a la siguiente. Cada una tenía, durante un momento, la esperanza de que yo la eligiera y renunciara a ver la siguiente.
  • Éste es el paso de un hombre que continuamente está a punto de caer hacia delante, me dije.
  • Pero lo que he vivido, ha sido real, por eso no logro verme y siento que me busca en vano.
  • Me siento más inclinado que nunca a creer que los sueños se esconden en oscuras verdades que, al estar despierto, permanecen latentes en mi alma, como impresiones de cuentos en colores.
  • Sólo estaba pensando en lo extraño que es ver cómo el viento mueve cosas sin vida, como hace un momento hacía volar los abrigos. Parece tan milagroso ver cómo de repente comienzan a agitarse las cosas que siempre han permanecido muertas, inmóviles. (...) ¿No es posible que haya un «viento» incomprensible e invisible que nos lleve de un lado para otro y determine nuestras acciones, mientras nosotros, en nuestra simpleza, creemos vivir bajo nuestra propia y libre voluntad?
  • Pero es precisamente en estos corazones encerrados en sí mismo donde las añoranzas son más ardientes. 
  • Cuando los hombres se levantan del lecho se imaginan que han alejado el sueño de sí y no saben que son víctimas de sus sentidos, convirtiéndose en presa de un nuevo sueño mucho más profundo que aquél del que acaban de salir. Sólo existe una única forma de vigilia, y es a la que tú te acercas ahora. Háblales a los hombres de ello: te dirán que estás enfermo, pues no pueden entenderte. Por eso es inútil y cruel decirles nada.
  • ¡Todas y cada una de las cosas de la tierra no son más que un símbolo eterno, cubierto de polvo!
  • Quien ha sido despertado, ya no puede morir. Sueño y muerte es lo mismo.
  • Comprendí que la clave para entenderse en un lenguaje claro con el propia interior está en sentir las letras, no sólo en leerlas con la vista en los libros; en crear en sí mismo un intérprete que traduzca lo que los instintos murmuran sin palabras.
  • Sólo podemos odiar algo, tan profundamente como yo lo hago, si es parte de uno mismo.
  • El mundo está aquí para que nosotros nos lo imaginemos roto: que es entonces cuando empieza la vida.
  • Pero a veces sólo se ocasiona daño a uno mismo y a los demás. ¡No es tan fácil ayudar, como usted cree, querido amigo! Si fuera así sería muy sencillo solucionar el mundo. ¿O no lo cree así?
  • Ser rechazada y arrancada del cielo y tener que bajar de nuevo a la tierra... ¿cree usted que eso lo puede soportar una persona?
  • No volvería a dejarme engañar, no quería seguir siendo el entretenimiento, la pelota de ese torpe destino sin sentido, que me sacaba y me arrojaba otra vez a los charcos, sólo para demostrarme, para que comprendiera lo efímero, que lo saben hasta los niños, que lo saben hasta los perros de la calle. 

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