Ir al contenido principal

¦ #AdoptaUnaAutora ¦ Vencida por su creación


«Es siempre tan difícil escribir sobre los muertos que uno ha querido», escribe Julio Cortázar. Cuánta verdad existe en esas palabras; tanta que ni alcanzo a imaginar la dificultad que debe suponer. Mi amor por Alejandra es enorme, no existe duda alguna, pero no la conocí... viva, y esa es una diferencia importante —o por lo menos así lo considero—. El dolor debe ser mucho más significante para las personas que vieron sus ojos abrirse y cerrarse. No obstante, sigue siendo difícil escribirla porque cuanto más la conozco, más complejas percibo sus luces y sus sombras. De todas formas, lo estoy intentando con todas mis fuerzas, pues deseo que la recuerden.

En esta tercera o quinta entrada, dependiendo del punto de comienzo ya que publiqué dos entradas anteriores a mi participación en el proyecto Adopta una autora, decidí escribir una entrada más general debido a que me di cuenta de que sería necesaria una visualización más amplia de su obra. En la entrada anterior, por ejemplo, compartí algunos versos que forman parte del poemario Extracción de la piedra de la locura. Pero, según entendí, algunos no sabríais dónde encontrarlos exactamente; dónde hallarla. Y este es el objetivo de la entrada.

Alejandra escribió, sobre todo, poesía, y, ¿qué hay de malo en eso? Esta es una de las preguntas que la ha estado atormentando durante su vida; sentía una enorme presión por parte de la sociedad ya que la poesía parecía encontrarse por debajo de la novela. «Vuelve la obsesiva —o siniestra— necesidad de escribir una novela. ¿Y por qué no la escribo, entonces?», comenta en sus diarios autobiográficos. Su deseo era dejar escrita una novela antes de que la muerte la llevara, pero la inexperiencia literaria la asustaba, y no llego a escribirla. Alejandra no debía sentirse obligada a escribir prosa; y no comprendo por qué este aspecto se convierte en un motivo suficiente como para rechazarla. Por qué no ofrecerle la misma oportunidad que a las demás autoras, me pregunto. 


Pues bien, la poesía era lo que más la hizo crecer, pero logró escribir algunos textos en prosa como destaca La condesa sangrienta (1971). Además, los lectores somos muy afortunados ya que podemos acercarnos a ella a través de su correspondencia, como, por ejemplo, las cartas entre Alejandra y León Ostrov, o bien, a través de sus diarios. Por tanto, tenemos tres bloques: poesía, prosa —poca— y obra autobiográfica

Volviendo a la poesía, siendo el bloque más grande, a los diecinueve años, Alejandra publicó su primer libro de poemas, La tierra más ajena (1955). Y siguió con La última inocencia (1956) y Las aventuras perdidas (1958). En 1960 viajó a París, y a su vuelta Buenos Aires siguió escribiendo y publicó otras obras como Árbol de Diana (1962), Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de la locura (1968), Nombres y figuras (1969) y El infierno musical (1971). Todos estos poemarios se pueden encontrar en ediciones sudamericanas, ediciones que no están a nuestro alcance —¿o sí—.

  • La tierra más ajena (1955)
  • La última inocencia (1956)
  • Las aventuras perdidas (1958)
  • Árbol de Diana (1962)
  • Los trabajos y las noches (1965)
  • Extracción de la piedra de la locura (1968)
  • Nombres y figuras (1969)
  • El infierno musical (1971)
  • La condesa sangrienta (1971)

Contestando a la pregunta anterior, sí, sí podemos disponer de su obra. En España se lo debemos todo a una editorial: Lumen. Su poesía está recopilada en Poesía completa y su prosa forma parte de un libro en cuya portada aparece uno de los dibujos de Alejandra, Prosa completa. Y, por último, sus diarios se encuentran en un libro de más de mil páginas, Diarios —¡la gloria!—. Estos son los tres grandes bloques que comentaba. Si no os convence la idea de leer poesía, siempre pueden acudir a su prosa, o, incluso, pueden conocerla gracias a los diarios que nos dejó. 


Por mi parte, de momento sólo dispongo de sus diarios. Si os interesa pueden leer el hilo que estoy escribiendo en mi cuenta de twitter (enlace: aquí). Este hilo os podrá dar una idea sobre su escritura, su estilo, sus pensamientos, su forma de ver la vida... Quizás se trate de una forma más directa de conocerla —mis entradas pueden resultar cansinas o de poco interés para algunos, y no quisiera que Alejandra perdiese visibilidad por mi culpa—.


Alejandra sólo sentía apego hacia los libros y su poesía. La vida, en cambio, no la fascinaba tanto, aunque, pensándolo, la vida es necesaria ante la imposibilidad de que exista fuente de creación si no se tiene un corazón que aguarde las experiencias vitales, tanto positivas como negativas. Su corazón lo intentó, pero no nació con gran capacidad de almacenamiento. Se vio en un apuro debido a que necesitó deshacerse de recuerdos para poder guardar sus versos; pero a medida que eliminó todo aquello que la vida la hizo sentir, perdió contacto con la realidad y su corazón sólo supo latir en una dirección —no aprendió cómo hacerle frente a las nuevas situaciones que ella tuvo que vivir porque prefirió guardar su obra antes que otra cosa—. Para ella, la tinta que se deslizaba sobre el papel la apasionaba tanto que imaginó que eso era lo que la mantenía con vida; lamentablemente, esa propia tinta la envenenó. Ahora bien, ¿y qué importa ser vencida por su creación? 



Comentarios

  1. Me he sentido súper indentificada, con la parte en la que a Alejandra le atormenta no haber escrito una novela. Siempre tomamos la poesía o el ensayo como formas de alcanzar a los lectores menores o menos efectivas. Si un poeta escribe una novela, es un novelista y luego un poeta; si un ensayista escribe una novela, es antes un novelista que un ensayista. Y puede que sea en sus ensayos donde realmente podamos encontrar algo de nosotros mismos, y no en su narrativa. Lo que pretendo decir es que dentro de a literatura existe cierta presión, ciertos objetivos que hay que alcanzar para ser un "buen autor". Incluso dentro de la narrativa existe dicha presión.
    Por ejemplo Lovecraft siempre pensó que era un mal autor porque era incapaz de escribir una novela. Escribió cuentos, "novellas" y novelas cortas maravillosas, pero él solo se centraba en que no podía escribir una novela larga. Escribió cientos de poemas, y ensayos con un nivel de erudismo aplastante, pero siempre, siempre creyó ser un mal autor porque no podía escribir una novela al nivel de sus autores favoritos. A si mismo incluso se consideraba más un novelista que un poeta, un ensayista o cuentista.
    Odio que exista esa presión...odio que la gente que amo, mis buenos escritores, hayan sufrido por tales presiones. ¿No sufres tú, Diana? Supongo que es imposible no hacerlo cuando amas sus palabras, cuando quieres que sientan cada sensación y sentimiento que experimentas al leerlos; quieres decirles que tú, ser insignificante o invisible en sus vidas, los amas incondicionalmente.
    Yo muchas veces se lo digo a Howard, es lo único que nos queda al final, las palabras...y luego la muerte.
    Me encanta el mimo que pones en cada palabra de esta serie de entradas; agradezco mucho toda la labor de documentación que estás realizado. Algún día leeré a Alejandra y en sus textos solo podré verte a ti, pura y sincera, querida Lady Di.

    Un beso <3

    ResponderEliminar
  2. Antes de que surgiera la novela como tal, la poesía era mucho más importante. En 'Una habitación propia' Virginia Woolf comentó que precisamente las mujeres se apropiaron de la novela como género porque aún no había cobrado del todo una forma, en cambio la poesía ya estaba consolidada. Y sí, cuando he comenzado a apreciar la poesía (hasta hace unos años no la tomaba muy en cuenta ni me atraía demasiado), me di cuenta de cómo la novela es engrandecida y considerada como una cumbre para todo escritor, dejando la poesía o el cuento como manifestaciones menores.

    Para escribir poesía se requiere una concentración mucho mayor que para la prosa.

    Un poeta que me gusta mucho es Novalis de él he leído 'Himnos a la noche' y una novela llamada 'Enrique de Ofterdingen' en la cual he encontrado poesía, me dejó sin palabras y aunque me gustaría releerlo prefiero esperar el momento adecuado, experimentar de nuevo lo que me hizo sentir en su momento.

    Gracias por seguir dándonos a conocer más sobre Alejandra Pizarnik, va siendo tiempo de que vaya pensando con cuál libro de ella podría comenzar.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  3. Una vez más, un placer leerte, así da gusto pasarse con los blogs <3

    ResponderEliminar
  4. ¡Hola!
    Me pasa igual con Nina, cada vez que ahondo más en su autobiografía es como si la fuera conociendo mejor. Y duele, duele que no esté viva y que sea tan desconocida. En cuanto a Alejandra, tu Alejandra, de momento solamente he leído 'La condesa sangrienta', pero espero leer pronto sus diarios y su correspondencia.
    Y no digas que tus entradas pueden resultar cansinas, todo lo contrario, a través de tus palabras nos trasmites perfectamente el amor que sientes hacia esta autora. Es un gusto leerte y conocer más y mejor a Pizarnik.
    Un beso

    ResponderEliminar
  5. Querida Diana,
    te escribí un comentario anterior que, no sé porqué, no se publicó... Así que si sale duplicado borra éste. De todas formas intentaré reproducir lo que decía en el otro, más o menos... (qué rabia me dan los duendecillos de la tecnología).

    Querida Diana,
    cada vez que leo una entrada tuya me invade una sensación ambivalente: por un lado de tristeza porque Alejandra está muerta, porque no pudieste conocerla, porque nos ha dejado una visión muy personal de esa vida que le sobrellevó con gran esfuerzo y que finalmente la superó; por otro lado de felicidad porque Alejandra está viva, sigue hablándonos a través de personas como tú, que nos acercan a Alejandra, nos recuerdan a Alejandra, nos resucitan a Alejandra.
    Hace un par de años la conocí a través de unos versos, que también de forma ambivalente, me enamoraron pero me conmocionaron. La dejé de lado. No volví a leer nada más de ella. Quizás porque en el fondo esperaba que alguien con una sensibilidad como la tuya algún día volvería a traérmela a mi vida y, entonces sí, sería mi momento de poder conocer a Alejandra.
    No sé cómo agradecerte todo el trabajo y el tiempo que te estás tomando para hablarnos de ella, sacarla de una oscuridad injusta, hacernos su poesía más transparente, más bella si cabe.
    Te mando un ramo de abrazos y gracias, gracias, gracias.

    ResponderEliminar
  6. Qué preciosidad de entrada. ¿Por qué todo lo que escribes está empañado siempre de una tristeza tan dulce? Es como leer un recuerdo bonito, de estos que duelen un poco porque ya nunca regresarán, y me encanta. Me encanta cómo hablas de Alejandra, de sus obras y su vida, con ese cariño especial con el que uno coge del suelo a un pajarito herido. A eso me recuerda.
    Perdón por ponerme lirista, pero a veces al leerte es como si me asomaran a los dedos todos los personajes que tengo metidos en la cabeza cuando escribo. ¡Ya estoy otra vez! Malditas comparaciones xD
    En fin, que me encanta todo, así, por terminar más brusca y más yo :-*

    ResponderEliminar
  7. Es tan bonito leer tus entradas donde hablas de Alejandra, transmites tanto el amor que le tienes y haces que una quiera conocerla. Estoy de acuerdo con Laura, lo que escribes transmite tristeza pero es a una tristeza dulce y sólo me hace pensar en lo bonito que sería leer una historia tuya.
    Gracias por esta entrada porque yo era de las que no sabrían por donde empezar a leer la obra de Alejandra, la verdad es que no soy de leer poesía aunque tampoco me he puesto a ello en serio, quién sabe si cuando por fin me decida termine encantándome. Seguiré pendiente de todo lo que tengas que decir sobre Alejandra <3

    Un abrazo querida Diana.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario