.

.

Escritoras rumanas ¦ #LeoAutorasOct ¦


Seguramente conozcan la hermosa iniciativa, #LeoAutorasOct, que consiste en leer autoras durante octubre con el fin de hacerlas visibles y darles la importancia que merecen y que se la han quitado porque el mundo en que vivimos es así de injusto. Un mes repleto de mujeres, ¿no os resulta más que necesario? Me alegra el hecho de que entre tanta oscuridad, existan farolas que nos iluminan y guían; que hacen que las cosas vividas sean menos dolorosas; que muestran esperanza ahí donde ya no parece haberla. ¡Los proyectos que algunas/os deciden emprender y que salvan a toda una multitud deben ser compartidos por el valor que comprenden! Si no conocen este proyecto, disponen de toda la información en el siguiente enlace: aquí. ¡Anímense!

¦ #AdoptaUnaAutora ¦ La lámpara


«Cerraba los ojos observando todos los puntos de su 
estrecho cuerpo que no podían indagar, pensándose 
sin palabras, volviendo a copiar su propios existir».

Como la lluvia que no puede durar; «La lámpara» es como la lluvia que no puede durar, que se acaba. Pero mientras pueda vivirse su lectura existe una franja horaria que casi absorbe el alma. Podría emplear todas las metáforas descubiertas en la obra de Clarice Lispector para describirlo, pero, me temo, que debo ser mucho más clara y mostrar mi opinión sin elementos decorativos; y aquí están esas palabras: me-encantó. Se trata de uno de mis libros favoritos, junto con «Un soplo de vida», siendo otra novela de la escritora, son dos de mis grandes «espejos» en los cuales puedo mirarme y verme reflejada; dos libros que me hablan directamente y me dibujan sobre sus folios, me copian y pegan. Pues bien, se trata de una entrada repleta de brillo y purpurina. No obstante, no lo alargaré demasiado, sólo dejaré unas pinceladas sobre la historia para luego seguir con otra pequeña dosis de amor.

Libros que convivirán conmigo durante agosto


Agosto solía ser mi gran mes de lecturas; me temo que las cosas cambian —aunque los cambios son más que necesarios—. Lo importante es sobrellevarlo de forma que consiga agarrarme al mes que lo sigue y, para ello, no existe mejor forma de hacerlo que con las palabras que fueron escritas, quizás, también en un mes como agosto.